Figuras modernas nas letras latinoamericanas por José Luis Martinez Amaro - Versão HTML

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Figuras modernas en las letras latinoamericanas

Tese para a obtençao do título de Doutor em Letras

Ano 2008

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José Luis Martinez Amaro

Orientador. Dra Teresa Cristofani Barreto

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Resumen…………………………………………….4

Resumo……………………………………………...5

Liminar………………………………………………8

Letras Modernas……………………………………..10

Rizoma…………………………………. …….. …..19

El fin viene………………………….………………33

Movimiento I La expresión americana……………..42

3

Movimiento II El pabellón………………………….59

Movimiento III La máquina………………………...70

Movimiento IV El aleph….…..............................75

fin………………………………………..93

Bibliografía…………………………. ……………. 101

4

5

Res

e ume

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La tesis lee el discurso literário romántico como un movimiento ambivalente donde es

posible encontrar junto a la idealizacion de un ethos americano, figuras que metaforizan

lo contrario de esa unicidad, en textos de ficción y poesia. La equiparación entre metáfora

ficcional y concepto es utilizada heuristicamente para leer los movimientos retóricos de

los textos analizados. La articulación de ese movimiento supone un análisis y una

producción textual

Palabras claves: Literatura, Historia,Borges, Drummond,Lezama

6

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A tese le o discurso literario romántico como um movimiento ambivalente onde é possivel

encontrar junto á idealizaçao de um ethos americano, figuras que metaforizam o

contrario dessa unicidade, em textos de ficçao e poesia. A equiparação entre conceito e

metáfora ficcional é utilizada heuristicamente para ler os movimentos retóricos dos

textos analizados.A articulaçao desse movimiento supoe um análise y uma produção

textual

Palabras claves: Literatura, historia, Borges, Drummond, Lezama

7

Lim

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8

Teatro moderno. La anécdota es trivial, los personajes son algo

herméticos y la trama se resuelve en algunas paradojas. Lo trivial

pasa por proponer un teatro donde combaten dos retóricas. Se trata,

como dice en algún lugar Lyotard, de hacer frases. ( supongo que

debe ser el momento de enunciar algo fuerte, capaz de convencer al

lector a acompañarme.) Constato que el trabajo no organiza sus

partes en función de una idea matriz, sino que reparte (esa

matricidad) en líneas de intensidad y que confía en la virtualidad.

Limitado por el decoro académico, dispone una alianza débil entre

textos que han generado lecturas fuertes. El lector podrá pensar en los

peligros de los lugares comunes. Llegar de nuevo, llegar de golpe, sino

hasta al fruto, a su efecto, variaciones que pueden pensarse como

ensayos sobre el sentido de lo literario en las construcciones

identitarias del siglo veinte ( esto seria lo superficial, lo polémico).

Aquí, como en cualquier lado, hay elecciones. ( sabemos que el género

debe producir una frase, como una fórmula, y luego desarrollarla, para

volver al punto de partida. Como en todo trabajo, hay un espacio

interdictado por el deseo que produce su fantasma.( el absoluto

literario y su fantasma retórico) El riesgo del trabajo es la risca,( no

como efecto de un pasado que se explica,) la marca de la intervención

de un texto que se propone siempre como un otro, contemporáneo ,

cuya función es implicar y complicar .

9

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En esta época de cultura globalizada, la cultura se vuelve archivo del

flujo de capitales, disolviendo la geografia cultural del romanticisimo.

Puede ser un buen momento para volver sobre algunos textos del

siglo pasado sin entusiasmos de símbolo. Volver a leer los relatos que

crean un origen y los que inventan su disolución. V olver a leer no bajo

los efectos de una verdad, sino buscando movimientos que señalan su

contradicción. Una lectura que no se pretende ejemplar, tautológica,

antes, un movimiento que avanza hacia el suplemento, afirmando su

contingencia. Las formas de figurar el territorio de lo que seria

latinoamericano, o americano, o el mismo término américa, han

tenido una fortuna literaria y crítica diversa en el breve siglo pasado.

Un breve recuento podría comenzar con las figuras antitéticas

(alegoricas) del Ariel de J.E. Rodó (1900) donde el “estilo” moderno

muestra su verdad diferida en un continente que se polariza y se

invierte : los de abajo son lo mas puro del cuerpo, antes monarquico,

ahora estatal. La inversion es ironica y encuentra una expresión

cómoda y cruzada en la alegoría. El cero cero del siglo ayudaba a

editar un origen y una cuenta nueva , donde una patria aparece en su

representación. Una patria por los siglos genera un cuerpo, un

10

continente que pasado por sus letras permite pensar cuál seria el

límite para un “pequeño canon”. Las posibilidades son varias. Un

mapa pequeño de las ficciones deberia contener, entre otros, textos

que afirman un enunciado del tamaño de la tierra, como es el caso

del Canto General, de Pablo Neruda (1950) , o la posibilidad de la

sobredeterminacion de la ficción de la Santa Maria de J. C.

Onetti.(1950) En la mayoria de los casos, lo americano aparece como

un significante lleno de sentido, un a priori que se manifiesta en una

inmanencia americana. Pocos son los casos donde la ficcion construye

el nombre como tropo del cero, de algo sin nombre, cuyo sentido

depende del discurso sobre ella. Que los casos positivos, literatura

como reflejo de um real sean los mas expresivos, no hace que los

negativos pierdan valor, antes, confirman la ambivaléncia romántica.

En La expresion americana de J. Lezama Lima (1957) hay una

sustancia que se exprime en sus atributos. La sustancia de lo

“americano” es el efecto de un misto, y al mismo tiempo, da lugar a

un Uno, llamado de señor barroco. La critica romántica, quizá la mas

abundante, ejercida sobre Lezama lo ha leído como el adalid de un

“americanismo”, que en los dias de hoy nos parece obsoleto. Una

lectura fuera de la positividad de las intenciones, revela un texto hecho

a base de pliegues, a veces contradictorios, con una enunciacion que

tiende a desmarcarse de la hermenéutica que el mismo texto

11

propone. En este movimiento de ida y vuelta , el Aleph, de J.L Borges

(1949) aparece como un dispositivo capaz de superponer y contener

todas las cosas, aquí el continente, humoristicamente se desliza hacia

la mónada y el territorio se disuelve en series de un solo término, lo

heterogéneo instaura efectos paródicos en una escucha cínica, donde

nada resta. Para leer mejor estas polaridades modernas, a Maquina

do mundo, tal como es presentada por de C.D de Andrade (1951).

Como una matemática perdida, como un topos camoniano, como

perífrasis de la poetica de Valery, el texto de Drummond hace de la

renuncia y la negacion un movimiento donde el territorio, camino de

minas, es el escenario para la escena que lo disuelve. ?Como

podemos leer estos movimientos de lo literario, cincuenta años

después? En el caso de La expresión americana, como teleología

romántica, su anacronismo parece evidente. Mirado mas de cerca este

texto poderoso y programático ofrece una serie de paradojas entre lo

que niega y afirma, entre su semántica y su retórica, no percibida por

la critica que lo lee desde el punto de vista de una formación.1 Se

trata aqui por algunos momentos, de adoptar la noción de

perspectivismo, que no es la constitución de un sentido desde un

1 La critica que tiene como modelo de futuro el siglo XIX, leyendo la historia como

discontinuidad irreversible, com categorias transparentes, tiene en el Brasil, el texto

de Antonio Candido , Formação da literatura brasileira como modelo, editado el

mismo año que La expresion americana, 1957.

12

punto de vista privilegiado sino la condición bajo la cual la verdad de

una variación se presenta a un sujeto2. Variaciones de sentido

producen ficciones antagonicas de un territorio denominado literatura

latinoamericana capaz de contener desde la afirmación de

singularidades de existencia que afirman un sentido del mundo que

permanece dentro del mundo, y las que afirman que sentido debe

permanecer fuera. Para éstas el sentido puede ser mostrado en

términos de simulacro o alegoria : relación del sentido como relación

de tiempo. Por un lado La expresión americana se afirma en una

paradoja, que es la de combatir una cierta Idea hegeliana de la

historia, hegelianamente, como una totalización que se autoconstruye

( a partir de la impureza de un uno “ el señor barroco”)3 . Vemos que

2 Deleuze, Gilles, Leibiniz y el barroco, pág 31. Barcelona. Paidós 1988

3 Tengamos en cuenta que Lezama piensa la expresión de un territorio como una

totalidad romántica, un espacio positivo, piensa en el Uno, nosotros en el tres.

Partimos de la inexistencia de un continente. No queremos hacernos la américa, antes

queremos ver como se desarma, como se niega a partir de algunas figuras literarias

que antes de figurar una totalidad trascendente alegorizan un movimiento que no

hace continente sino que lo perfora, lo desarticula. América como espacio atrópico

donde el marcado de un territorio es dimensional, pero no es una medida, es un

ritmo y es la marca la que crea el territorio, es la expresividad la que territorializa3. A

partir de ciertos textos, tomados como puntos, que pueden ser bloques sonoros,

13

un tiempo que se constituye como una multitud de planos en lugar de

un mapa coexiste con la idealización romantica de un territorio

donde lo literario aparece como un efecto 4 que nos dejaron los

modernos bajo la premisa de que era posible cerrar o abrir algo con

periodos de palabras, contando los dias de los géneros. Desde esa

perspectiva podemos observar como se “cierra” un género de

discurso acerca de una “identidad” estética romántica de América, y

como se “abre” otro, el de de una sustancia que expresa su propia

imposibilidad de figurar. Este movimiento describe dos instancias

polares de un mismo proceso moderno.5 La fórmula es parcial, y sólo

figurales, conceptuales, trazamos algunas líneas que puedan ir entre textos que

tematizan espacios productores de efectos figurales

4 Richards, en el cap. Tercero, inciso 87 del Tratado da argumentaçao de Perelman y

Olbrechts-Tyteca. Martin Fontes. Sao Paulo 1996

5 El trabajo compone series de textos leídos con cierto concepto esquizo de la figura.

La metáfora no es aquí un medio de transporte, una suerte de ómnibus donde los

turistas salen hacia grecia a la caza del significado, pista para dioses perdidos, sino que

busca construir relaciones ( donde el concepto, siempre operatorio es un cociente, lo

tercero de una relación, algo que produce cambios en lo que lo precede) parece que

andamos detrás del visaje borgiano del precursor. El plutonismo era un fuego sin

14

puede

llegar

a

lugares

provisorios.

Sólo

existen

partes,

“experienciables”, es el presente hecho de apariciones que no

suponen a un sujeto espectador, sino puros acontecimientos,

actualizaciones, desvios de un efecto donde hay un tema y una

escritura que hace la América6 . Para situarnos en relacion a esa

tradicion moderna, debemos pasar por nuestro momento kantiano,

con Droysen, y decir que estos conceptos son registros de nuestra

comprension7. En el siglo pasado la literatura abre un espacio para lo

literario, esa ampliacion de márgenes, conlleva un movimiento crítico.

La simetria moderna se invierte desde la década del 60 8 leída desde

origen y sin profetas. Darle a la lengua lo que pida, medir algunas palabras por su

peso. Ejercicio de tacto. Nada de anamnésis. Fábula antes que filosofía. Una fábula

cuya moral debe ser la de producir pensamientos de cosas .Es un mundo que produce

a su paso lo que pronuncia. ¿ Adanismo o Danierismo?

6 El trabajo entiende este término como una reliquia o una ruina a la que sólo

podemos tener acceso por partes o pedazos

7 En Koselleck, Reinhart, “Espacio e historia”, pág 95 en Los estratos del tiempo

Paidós 2001

8 Monto un poligonal de textos que evidencie tensiones ( pienso en eso que está

oculto y que se resiste a salir, a saber, qué hay detrás de ese campo de metáforas

además de cadáveres ( Benjamin, Perlongher, Pinochet) suelo verdadero de todo

15

la caducidad de los imaginarios políticos de los paisitos paisanos,

descontrucción de la noción de identidad y afirmación radical que

pertenece a la constitución estética de la comunidad, y que se presta

a alegorizar esa constitución9, lo que los modernos van a denominar

como literatura.( la ecuación se resuelve igualando literatura a su

reflejo o representación) Fuera de ese sistema, aquí es herramienta o

máquina10. Máquina de captura del paisaje ( envolver el mundo en dos

o tres formas, prisma, rectángulo, círculo) Máquina que pasa dejando

la marca del mapa, grabado, pista que se ve desde lo alto. Relaciones

de series heterogéneas, que se cruzan haciendo máquina, creando un

campo de inmanencia donde se deslizan algunas metáforas. Máquina

deseante, desterritorializa textos dispares para hacerlos hablar por

pedazos, sin dejarlos convertirse en una totalidad. Algo así como

hacer hablar un discurso sobre la imposibilidad de la expresión, entre

el programa y la paradoja, la expresión de algo que empieza a

territorio, lo americano, no es una excepción) volviendo de las ramas, pienso en eso

que se resiste a enunciarse.

9 Ranciére, Jacques, Politicas da escrita, Ed 34, RJ pág 7

10 Tal como lo entienden Deleuze y Guattari en El anti edipo, Imago, RJ 1988

16

borrarse, como un limite que se disuelve . 11 ( en la entre visión, el beco

de Bandeira, antes que con el éxtasis o la eptopeia ) en formas12

fuera de los padrones de una formación.

11 ese entre, limitado a pasar, sin teleología, como una mecánica del planeta Zappa,

deja rastros por donde pasa , algo palpable ( sin pausa, sin estilo, ni siquiera con la fe

de la acumulación- si es que la idea de un camino conlleva un lastre, un rastro, ) donde

es asposible pasar, ( sabiendo como saben Galmés y Lezama, que el puente puede

darse vuelta) que la catacresis puede ser una tumba de la que no se sale. ( otro

verosímil, donde ya no hay suelo ni fundamento que no sea el de la imaginación,

inmanencia, es decir, no como un repertorio total de los posibles a los que cada signo

estaría bombeando sustancia, como un origen ( que puede ser mineral- polvo de

estrellas- o dios) sino como una totalidad no trascendente y me detengo pues un

párrafo que se resiste al punto padece de problemas ( de persona, de género) una

línea que apunta hacia todos los lados figura un texto imposible ( un finnegans wake?)

El perderse como parte de la deriva. Parte del aire, entre paso y otro .Perderse, pero

en una suerte de ensimismamiento, (siles alucinada) que no cesa de expandirse,

transformándose en un afuera, algo ( un mundo) al alcance de la mano, tokonoma,

aleph, las tetas de la Coca Sarli

12 Lyotard , Deleuze, Derridá entre otros plantean la necesidad de un pensamiento de

la diferencia frente a la constatación de la falta de una regla universal entre géneros

heterogéneos.. Este paradigma de trabajo supone una episteme creadora,

constructivista. Y es aquí donde la crítica se parece a la filosofía, cuando propone

17

conceptos y opera en el espacio del suplemento de la obra. Esta operatoria es local, no

quiere, no aspira a lo trascendental, solo a producir lo que Bateson llama de

información, vale decir, noticias acerca de una diferencia.

18

Riz

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Entre el veintitrés y el veinticuatro de setiembre de 1647 Descartes se

encuentra con Pascal. Las pocas noticias que se tienen de ese

encuentro señalan que el desacuerdo entre los dos sobre la cuestión

del vacío fue total. Borges y Lezama son escritores contemporáneos

que nunca se encontraron pese a tener “ideas” literarias en común.

Una que a mi parecer los une, es justamente esa que separa a Pascal

de Descartes : el vacío. Pensemos en un dispositivo vacío que se

llena en la enunciación producida como acontecimiento, experiencia

de la cual emerge la figura que cobra intensidad en el decir. Propongo,

para empezar, revisar dos textos que operan con esta operatoria del

lenguaje: dibujos de un concepto que construye una operatoria sobre

el vacío: El aleph, de Borges (1949) y el poema El pabellón del vacío

(1972) de Lezama. Los términos son el Tokonoma y el Aleph .

Pensemos estos textos como dispositivos de un vacío que se enuncia.

Estos términos forman un punto, y un país. Un punto donde están

todos los puntos ( un pueblo tejido de signos ) una suerte de crochet

19

literario. Un pueblo puede ser un punto en un mapa capaz de contener

el todo. Imaginemos un dispositivo capaz de hacer pueblo, un

dispositivo que posibilite la presencia del pueblo, una pintura donde

ver todo el mundo al mismo tiempo ( Ensor) agujero portátil capaz

de transportarnos donde queramos, sin salir del lugar. Referirnos a

ellos supone un montaje de textos que construyen por líneas de

semejanza y diferencia su estructura ( que es ficticia, es decir, una

ficción , una producción que funciona des-figurando su estatuto,

transformándose en dispositivo, haz de lecturas que sobrepuestas se

potencian, estableciendo, no una relación de multiplicación ( de un

uno, como los carteles publicitarios) Aquí no hay publicidad, (

Heidegger ya nos ha advertido sobre la publicidad del uno) ya que

términos ficcionales pueden cambiar una multiplicidad en otra

multiplicidad como dispositivos, que alegorizan ese proceso, entrada

a un espacio de singularidades radicales, instancia anterior a la

designación, pero no anterior al sentido. Los dispositivos dan vuelta el

presupuesto del sentido como presupuesto, desde que un yo comienza

a hablar13 . A este mecanismo, que regresa ad infinitum, y que de

cierta forma postula una suerte de eterno retorno, se le opone lo

intempestivo de un enunciar que rompe con la paradoja de la

13 Deleuze, Gilles Lógica do sentido. Pág 31. Perspectiva Saõ Paulo. 1988

20

regresión indefinida. Estos “dispositivos” ¿nos colocan “ de lleno” en el

sentido? O antes, cuestionan, parodian, multiplican, desconstruyen. A

la premisa de que nunca digo el sentido de lo que digo ( pero puedo

tomar el sentido de lo que digo como objeto de otra proposición) las

alternativas son varias. Regreso o fuga del lenguaje. Existe la

posibilidad del regreso a un origen de la imagen, donde el atributo se

funde con la esencia, un Narciso-Espinosista. Lezama entiende esto,

por eso lo hace huir, intempestivamente ( Ferdydurkianamente, con su

facha entre las manos). A este platonismo del sentido podemos

oponerle el sentido como acontecimiento. Una literatura sin atributos,

pura máquina conectada por intensidades, atributos de una misma

esencia que sería una lengua madre de todas las máquinas , la fuga

que construye una marca : deseoso es aquel que huye de su madre.

Hay máquinas de Rosa14 y máquinas de Lezama. Inventan el

imaginario de su propio estilo, un estilo que piensa ( eras

imaginarias) Una hipóstasis gnóstica dada vuelta, nos lleva a las

maternales aguas de lo claro adonde las ideas hablan, pero no como

ideas sino como su simulacro, reverberación de cuerpos que van

formando una mistura que no presupone un uno sino ya dos que se

14 Hansen, Joao Adolfo, , O o, A ficcao da literatura em Grande Sertao: Veredas. Hedra,

Saõ Paulo, 2000

21

deshace en deriva de un devenir. Enunciación colectiva. Voz de lo

múltiple. Escritura como producción. ¿Cómo acercarse a un estilo?

Estilo Lezama, Estilo Borges. Dos filos de la lámina de Cabral15.

Quizá sea necesario bajar el humor, contra la ironía socrática de la

ascención16 y hacer un camino donde las significaciones se hunden

para luego volver a una superficie donde ya no hay nada para

designar, ni significar, donde el sentido es producido, con su tercero,

el sin sentido de la superficie, donde la expresión se convierte en un

aparato de captura. Tokonoma, Aleph. Darle a la caza alcance. Lo

esencial pasa a ser la velocidad. Volvemos sobre el estatuto de lo

literario. A partir de cierto estado de la diferencias un punto

antiedipico, silogismo abierto, capoeira, crochet de cañamo, invención.

Algo capaz de escuchar la voz de la máquina ( que opera dentro de lo

15 poesía como forma de accesis,exceso que pone en jaque los saberes, pliegue

interior de la literatura que hace visible el nudo de la experiencia ahora directamente

legible. Ya Blanchot señalaba a la literatura como experiencia negativa inseparable de

un espacio literario. ( donde aparece el pastor Heideggeriano cuidando el lenguaje,

lugar secreto que nos es revelado mediante las “experiencias ” ).

16 Deleuze, Gilles . LS. op cit pág 138

22

sublime, algo que no puede ser contestado sino por el silencio de las

maos pensas) voz que sólo se puede soportar como Turner o Ulises,

en el mástil, entre intensidades. Las cosas y su falta, el deseo de las

cosas ¿ es su cuerpo? Ya no es posible hablar de un autor como un

transcendental, fueros de fetiche denunciados por Marx. La

estrategia contra la máquina de la metáfora, la tentación dialéctica y

otros demonios, es la de ejercer una critica metonímica y sincrónica.

Un pase, un corte, una intervención entre textos donde prima

concentración en las partes, destajo de hipótesis sobre algunos

textos, sin ultima instancia. Hay series ( motivadas, no

miméticamente) de textos que son siempre el tercero de dos

anteriores, no tomados como un suelo inmanente, una cantera

mineral de las letras sino ya como efectos, impresiones Humnianas,

cosas mas fuertes que las ideas y suponen un pase libre, rituales

para la tentación de algunas sustancias17. Veremos que las figuras

17 No existe pensamiento fuera de una acción. Pensar –hacer. Pensar ya es dos ( solo

percibimos la relación) lo pensado es lo tercero ( pensado producto pensante) esa

triada se mueve, se expresa? Se exprime?. Nada más práctico que un pensamiento..

No caer de boca en la hinchazón del español. Todo un desafío militar donde no quedan

ni militares ni militantes solo macrós de almas materiales, la agonistica ha pasado a la

lucha de las materias, tiempo nada personal donde las fuerzas –conjuntas- operan en

23

pueden ser atrópicas ( que no son las que no figuran sino las que

cortan, pasan cortando como un haz, a través.) Estas figuras no

reposan en un figurado espejo o recuerdo, ni en una equivalencia, rosa

por niña, vulva por botón, ni una fresa, solo su efecto. El atropismo es

la negatividad de la figura, de la que extraemos algo asi como la piel.

Cosmética. Con el estruendo mudo de Vallejo damos vuelta la palabra

: Odumodneurste. América da la vuelta al mundo . Acirema . Darle la

vuelta al nombre, al mapa, como hizo Torres García. Girar el signo. Al

escudo-mundo fabricado por Hefesto, el dispositivo-caos, dispositivo

crítico como un agujero portátil capaz de transportarnos a un mundo

vacío, bullente, donde el lenguaje se constituye como un pliegue que

crea un espacio figural. 18 . Viajamos en caravelas deshiladas, sin

americanizar, en la línea liviana de Alberti.19

un teatro mundo nada romántico donde opera una despersonalizada militarizacion

pre-personal.

18 funciona como mecanismo de des-poder, nudo blanco que detiene a la

máquina. Imagen conceptual. Un espacio de la expresión capaz de sublimar todas las

miradas, y des-figurar un espacio que figura narrando su fuga dejando algo, nonada,

un nombre.

19 Alberti, L B . Da pintura, libro segundo, pág 108-109 Unicamp, 1999

24

Esto que ya es un régimen de productividad requiere una forma de

enunciar en bloques que producen conjunciones, disyunciones y

actúan la deriva, un despeje del ritmo. Enunciar es producir,

separar, cortar en bloques el vacío. Enunciar es hendir, no a través del

tajo a la Lamborghini. El tajo es el efecto, busco una teoría que

explique las causas, que creo, se encuentran en la superficie, vengo

antes del tajo. No sé porqué le dedico tan poco tiempo a este

agradable esparcimiento. Quintiliano aconseja escribir a mano, sobre

tablas de arcilla. La dificultad ayuda a que el pensamiento se ordene.

Me permito el beneficio de la duda sobre aquellos que dicen que

escribir es algo fácil, y natural. Pensar la tensión de la lectura como

“flácida” en oposición a una supuesta tensión de la escritura, es uno

de los postulados que me chirriaron en los textos de Arantes20. Wilde

decía que la naturaleza es pasto, son hormigas. Delectare. En lugar de

tablas de arcilla, teclas de un ordenador. La mano no dibuja, perdido

el tacto con el rastro, convertida en extensión de puntos inteligibles,

refucilo. Vibrar. No es ver, no es oir, la mayor frecuencia posible se

produce desde un fondo increado. Creación, producción, productividad.

Vibrar ya es una forma de ver. Forma que cría la figura Sabiendo que

el mundo no está pronto, que hay que inventarlo, es decir de uno

20 Arantes, P E Un departamento francés de ultramar, Paz e terra, SP, 1994

25

hacer dos y de dos tres y eso duele y no hay más remedio, siempre,

cualquier cosa se trata de hacer del uno dos y del dos tres. Todas las

historias tratan de los movimientos de ese triángulo dramático,

llamado trinidad ( aristotélica).Podemos suprimir esa figura triangular,

por una terceridad abierta. Uno, dos y tres que no forman figura,

tampoco forman un fondo sino una línea, el trazo devenido figura. En

la línea leemos la fibra. La fibra de la línea es su genealogía. (La fibra

nos remite al humor, fibra de pulsación sanguínea o melancólica).

Una línea que provoca a todo el espacio exterior. Línea que piensa